La ligera ventaja de McCain en las encuestas, que según www.realclearpolitics.com oscila entre el empate que pronostica la de CNN del siete se septiembre y los diez puntos de margen que concede al republicano la de USA Today, es casi idéntica a la de George W. Bush en las mismas fechas hace cuatro años. Al final ganaría McCain a pesar de perder algún pequeño estado como Colorado, aunque bien podría sumar New Hampshire e incluso Pensilvania, rompiendo así la hegemonía demócrata en el noreste del país en las últimas dos elecciones presidenciales.
A menos que él o Sarah Palin cometan imprudencias o aparezca algún escándalo (no es descartable, pero no quiero anticipar acontecimientos, porque los rumores interesados no siempre son de fiar) los republicanos ocuparán la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. En cuanto al Senado, los republicanos han avanzado posiciones, de forma que en estos momentos las ganancias demócratas se reducirían a 3 ó 4 senadores, y no a los 7 u 8 que se preveían hace algunas semanas.
Lejos de conseguir la super mayoría de 60 senadores y amenazados por los avances republicanos en el voto centrista, los demócratas no podrían recurrir al enfrentamiento directo contra el presidente, pues esto les podría costar caro en las elecciones de 2010, que en principio favorecen a los republicanos, pues de sus 18 senadores, sólo uno se retira, el de Kansas, que es un estado donde el GOP ha obtenido contundentes mayorías en las últimas décadas. En principio, el senador republicano más vulnerable sería Arlen Specter de Pensilvania, pero su alta popularidad y sus concesiones a los demócratas le convierten en un candidato formidable.
En cambio, los demócratas tendrán que competir en Dakota del Norte, Nevada, Indiana y Colorado, estados que cada vez son más republicanos. Además, en Vermont Patrick Leahy, un ex republicano pasado al bando demócrata, es una figura especialmente odiada por muchos en el GOP, que harán todo lo que puedan por desbancarle presentando un candidato atractivo que denuncie el historial izquierda, sobre todo en asuntos económicos y raciales, de este falso centrista. Muchos en el bando republicano quieren hacer pagar a Leahy su defección y creen que 2010, cuando Leahy, que en los últimos tiempos ha manifestado sus ganas de retirarse de la política, será el momento adecuado.