Sunday, June 25, 2006

Matrimonio gay: Gran Bretaña 5, España 0

6.500 parejas gays se han unido en Gran Bretaña en los cuatro primeros meses de vigencia de la ley de uniones civiles. Cinco veces más que en España en seis meses.

La ley entró en vigor 5 de diciembre de 2005 tras ser aprobada por el parlamento en noviembre de 2004. En la Cámara de los Lores, dos tercios de los presentes apoyaron la ley. En los Comunes, menos de la mitad de los diputados conservadores votaron en contra, mientras que la inmensa mayoría de los laboristas votó a favor. También lo hizo Michael Howard, líder de los tories en ese momento. Como es tradicional en Gran Bretaña cuando se trata de cuestiones de moral, los líderes parlamentarios anunciaron que los miembros de sus grupos parlamentarios tendrían libertad para expresarse de acuerdo con su conciencia.

Este gran consenso se produjo poco después de que el gobierno laborista afirmara que la palabra “matrimonio” debía ser reservada exclusivamente para las uniones entre un hombre y una mujer. Esta posición coincide con la adoptada por otros partidos de izquierda europeos, como el Socialista francés.

La ley ha sido frecuente definida como de matrimonio en todo salvo en el nombre, y en las informaciones que sobre ella aparecen en la prensa inglesa se suele leer la palabra “matrimonio” asociada a este tipo de uniones.

En cambio, en España sólo se produjeron 1.275 matrimonios gays en seis meses. ¿A qué se puede deber tanta disparidad?

Desde luego que no a la población, que en España es de 42 millones y en Gran Bretaña de 60.

¿Será que entre los ingleses y galeses la homosexualidad es más frecuente que entre los hispanos? Tampoco.

¿Existe entre los dos países tanta diferencia en cuanto a la admisión pública de la homosexualidad? Tal vez en el pasado, ciertamente no en el presente.

El problema está en el lenguaje en que se expresa la ley española. El término matrimonio, tan caro a los activistas profesionales gays, nunca ha sido popular entre la población homosexual. Según las encuestas, más de la mitad de los gays en Estados Unidos prefiere otra denominación para las uniones de personas del mismo sexo, o simplemente no muestra preferencia entre matrimonio y unión civil. Además, el cambio de estado civil de soltero/a a casado/a puede provocar situaciones embarazosas a todas aquellas personas que se mueven en un entorno social en el que la aceptación completa de la homosexualidad todavía no se ha producido.

¿Por qué no se optó por una reforma gradual que terminara con la discriminación legal sin provocar una salida de armario pública y total? ¿Tan difícil es para algunos comprender que ni todos residen en Chueca ni viven del activismo político? Supongo que para los/las que no han hecho otra cosa en su vida que vivir del activismo subvencionado o de la pluma mediática, la idea de que alguien pueda tener razones para preferir salir poco a poco les parecerá absurda y cobarde. La actitud de los profesionales de lo gay me recuerda un chiste que me contaron hace tiempo:
Niño: Papá, papá, creo que soy gay.
Papá: ¿Seguro? ¿Tienes ropa de firma, cremas de alta cosmética, vas al gimnasio, veraneas en Ibiza, ganas más de medio millón de pesetas al mes, vives en Madrid o Barcelona?
Niño: No.
Papá: Entonces tú no eres gay, hijo mío, tu sólo eres maricón.

El fracaso de la ley de matrimonio gay en España es un buen ejemplo de los efectos perversos y contraproducentes que las estrategias políticas rupturistas e intervensionistas tienen en la sociedad. Si a eso le sumamos un liderazgo político altamente ideologizado y obsesionado la creación de clivajes basados en supuestas identidades, el resultado no es otro que la polarización y la inestabilidad política.

No se cambia la sociedad por decreto. No se cambia para realizar el reino de Dios sobre la tierra, sino para sobrevivir.

Los hombres no necesitan teorías sobre la sociedad, es decir, ideologías, sino medios más prácticos para razonar sobre lo que hacen y, en fin y sobre todo, un reconocimiento de su libertad y su responsabilidad (Michel Crozier, No se cambia la sociedad por decreto).

4 comments:

Anonymous said...

"Gran Bretaña 5, España 0"
"Cinco veces más que en España en seis meses."

Esas matemáticas... Cinco veces cero es cero.

Te olvidas que en UK la gente se casa más que en España... Y que allí el matrimonio conlleva reducciones fiscales significativas.

Berlin Smith said...

En todo caso, ¿Y qué? ¿qué demuestra el dato? Realmente, nada.

Machote Ibérico said...

Demuestra que los españoles somos más machotes que los ingleses, juajuajua.

Wonka said...

Anónimo: en el Reino Unido la gente se casa más que en España pero no tanto como para explicar la diferencia que se apunta en esta anotación. La tasa de nupcialidad fue, en el año 2004, de 5,0 por mil en España y de ... 5,1 por mil en el Reino Unido.