Monday, June 11, 2007

Adopción gay

Revisando la polémica suscitada en Gran Bretaña alrededor de la ley que legaliza la adopción por parte de parejas del mismo sexo, he encontrado este artículo en The Daily Telegraph que generaliza a partir de algunos casos particulares. He conocido casos como los que se mencionan, pero por desgracia también me he encontrado con alguna madre lesbiana tristísima porque a su hija no le gustaban las mujeres e incluso pretendía llevar al novio a su casa. Pero como lo contrario también sucede, creo que permitir la adopción por dos personas del mismo sexo no va a aumentar o disminuir la tasa de niños traumatizados o maltratados. No vamos a crear una sociedad de monstruos ni de seres 100% políticamente correctos -monstruos también, al fin y al cabo.

Me preocupa que algunos adopten como el que se compra un perro afgano, pero si alguien sirve para ser padre o madre por qué prohibírselo? Mi abuela dice que a ella la adopción por dos lesbianas le parece bien, porque como mujeres que son, "son madres", pero lo de dos tíos es una insensatez porque "los hombres no saben". Creo que algo de razón no le falta.

Por lo que a mí respecta, soy de los que se lleva muy bien con los niños, pero al rato termino agotado y suelo optar por comprar unas chuches para que me dejen en paz. Vamos, que soy ideal para que los padres descansen un rato, incluso un día entero, pero si me dieran algún niño para criarlo seguro que me salía un Javier Bardém en miniatura.

Esto es lo que cuenta David Self:

No tengo deseos de tener niños. Mi pareja también es feliz sin hijos. Por lo tanto, para nosotros la cuestión de la adopción gay es académica. De hecho, a veces nos preguntamos por qué algunos de nuestros amigos, que tienen la intención de adoptar, no se conforman con un perro Shih-tzu o con un par de gatos persas como cualquier otra pareja gay normal…

Como cristiano, he estado luchando por explicar a los gays agnósticos por qué continuo perteneciendo a una institución que de forma tan descarada rechaza relaciones fieles y duraderas como la que tenemos mi compañero y yo. La Ley de Uniones Civiles hace hincapié en la importancia del sentido de “familia” entre los miembros de la pareja y sus allegados…

Nunca ha habido una ley que prohíba la adopción por parte de individuos gays o lesbianas. Las agencias de adopción católicas aceptan esto y colocan a niños con padres solteros. Lo que les enciende es la adopción por parte de parejas del mismo sexo, algo legal en Inglaterra y Gales desde 2002. Para la iglesia católica, está bien que un chico sea criado por un hombre gay que viva solo. Pero que sea criado por dos hombres o dos mujeres que se quieren es inaceptable…

Nací en una familia de dos heterosexuales felices. Crecer en una familia cariñosa y functional no evitó que yo fuera gay. De la misma forma, no hay razones o evidencia que indiquen que un niño criado por parejas del mismo sexo se vuelva gay… Como muchas parejas gays, nosotros solemos socializar con heterosexuales, y nuestras familias lo son…

Cuando sus padres se separaron, una chica que conozco, Sandra, fue asignada a un hogar de acogida. Después fue adoptada por un hombre gay. Como esto ocurrió antes de la ley actual, su novio, con quien vivía, no tenía ninguna responsabilidad legal sobre ella. Sin embargo, sus “dos padres” unieron fuerzas para ayudarla en una adolescencia difícil, dándole lo suficiente para ser rebelde, pero no tanto como para que se perdiera. Por supuesto que todos tuvieron que enfrentarse a la hostilidad en el colegio (especialmente de profesores nerviosos por la situación) pero la pasión del novio por la ingeniería animó a Sandra a sacar buenas notas en sus exámenes de acceso a la universidad. Ahora estudia en Cambridge y tiene un novio.

Pronto habrá una boda religiosa. El primer banco estará lleno. Sandra no es única.

David Self, productor de programas religiosos para BBC. Acaba de publicar un libro titulado Lion Encyclopedia of Christianity

Daily Telegraph 28 de enero de 2007

19 comments:

more said...

La polémica en Gran Bretaña ha girado en torno a las agencias de adopción católicas. Estas, si bien como señala el artículo, en ocasiones, han gestionado adopciones a individuos sin preguntar si eran homosexuales o no, no admiten, por problemas de conciencia, que un niño pueda ser adoptado por una pareja homosexual. Desde mi punto de vista, esta actitud del gobierno británico, basada en una ley anti-discriminatoria, supone una imposición moral inadmisible en una sociedad que se dice libre. Mucho se discute, con no demasiado fundamento en mi opinión, sobre la pretensión de la Iglesia Católica de imponer a la sociedad su moral. Sin embargo, cuando es al revés, brillan por su ausencia las voces que critiquen la situación.

Por cierto, las agencias católicas estaban "especializadas" en buscar familias que adoptasen los casos más difíciles. Asimismo, las familias católicas británicas son receptoras del 25 por ciento de los niños adoptados cuando el porcentaje de católicos está muy por debajo de esa cifra. Hace tiempo que no sigo la polémica y no sé dónde se halla. Pongamos que, gracias a las leyes anti-discriminatorias del gobierno, las agencias católicas se ven en la obligación de cerrar. ¿Quién gana? ¿Quién pierde?

more said...

Cuando hablo de la actitud del gobierno británico me refiero a la de obligar a las agencias católicas a no discriminar a las parejas homosexuales.

Butzer said...

La adopción de niños por parte de parejas homosexuales está siendo un tema polémico. A parte de los típicos prejuicios de si los hijos se van a volver homosexuales, viendo una causa-efecto donde no la hay, no se ha entrado de lleno ha valorar lo fundamental: si es beneficioso para los niños.

aquiles said...

No se en los demás países, pero la impresión que yo tengo aquí en España es que los homosexuales en pareja quieren adoptar niños por que les sale de las narices, no porque busquen el bien del niño.

Por eso estoy tan en contra de la adopción por parte de homosexuales. Yo sigo pensando que hay que buscar parejas para los niños, y no niños para las parejas, y menos las que a través de una eterna reivindicación parece que lo único que buscan es salirse con la suya.

Desde mi punto de vista, mientras haya parejas heterosexuales en la lista de espera, yo no entregaría a un niño a una pareja homosexual.

Hefestión said...

Vamos a ver si soy capaz de hacerme entender claramente en mi humilde comentario.Un niño no es un juguete, ni un caprichoso caniche de compañía, que de forma frívola se le antoje a uno tener de forma biológica o por adopción.Es un proyecto de futuro y un compromiso lleno de generosa dedicación hacia él, para cualquier tipo de pareja o individuo.

Que yo sepa siempre ha existido este derecho en España, cualquier ciudadano puede ser potencialmente un adoptante, siempre que se den una serie de circunstancias favorables y que no entro a analizarlas, eso les corresponde a los juristas sesudos de este País.
Ahora bien que alguien quiera adoptar solo por la circunstancia de ser una pareja homosexual no me parece de recibo, así que, si esa pareja de homosexuales no formarán pareja ¿ no sentirían por separado la misma necesidad de adopción?
Creo que esta es la trampa, todos podemos potencialmente adoptar, los y las homosexuales también, pues entonces que lo hagan antes de formar pareja y a poder ser que sea relativamente estable.

Por otro lado las estadísticas, esas que tienen tantas lecturas como lectores, parece que dicen que los españoles en una gran mayoría ven bien el mal llamado “ matrimonio” homosexual ( muchos siempre estaremos de acuerdo con los derechos jurídicos, sociales...de las parejas de homosexuales, pero nunca estaremos de acuerdo con el nombre y su parafernalia mediática).Pero esas mismas estadísticas nos dicen que los españoles, no apoyan para nada la adopción por parejas homosexuales.

No existe por otro lado ningún estudio serio que demuestre lo malo o lo bueno o lo diferente que es un niño educado en el ambiente de una pareja “unisexo”.Solo hay casos que individualmente considerados dan resultados, buenísmos, buenos, malos o malísimos.Como no! Como ocurre en las parejas “ bisexo”.¡Casuística testimonial!
Cuando aparezcan estudios” SERIOS” y fiables , estudios de campo seriamente científicos, contrastados y de análisis comparado en muestras representativas y lejos de toda sospecha manipuladora, entonces y teniendo los números en la mano podremos acercarnos más a la verdad. Hasta entonces nos conformaremos con los testimonios maravillosos y los menos maravillosos.

Anonymous said...

Y yo tengo todavia mas reparos hacia una pareja de hombres. Los hombres no somos el sexo de la vida y el cuidado a los niños sino el de la agresividad y la muerte, Estadisticamente somos mas propensos a la locura. Y también temo que se produzcan casos de violacion. No me gusta que un niño o niñ:a esté entre dos hombres sin mujer de por medio para, digamos, "vigilarlos".

José Carlos said...

Muy bien, LibertyMad, pero ¿qué dices de aquello de que los hijos tienen derecho a un padre y una madre?

Mi opinión, aquí:

http://www.liberalismo.org/bitacoras/5/666/

Un abrazo.

Albert Esplugas said...

Jose Carlos, copio el comentario de Marzo en el debate que sigue a tu post, creo que lo complementa muy bien:

No estoy este año como para escribir un ensayo sobre el tema, pero un par de observaciones haré. En primer lugar, estoy de acuerdo en que los derechos que han de prevalecer son los del menor que se adopta; adoptar a quien lo haya menester puede ser más bien una obligación moral que un derecho. Pero, siguiendo el principio realista de "comparar con la alternativa, no con la perfección", me parece a mí que a los niños que se den en adopción a una persona que vive en pareja homosexual no se les está arrancando de los brazos de entrambos su papá y su mamá, precisamente.

Por ejemplo, en el caso que resuena ahora en España, el de las gemelas navarras, quien las adopta es la pareja de su madre biológica. ¿Qué hemos de hacer para que las criaturitas tengan un padre, como Dios manda (al parecer)? ¿Obligar a la madre a casarse? ¿Quitárselas y darlas en adopción a un matrimonio (o a dos, seguramente)? No diré nada de los huérfanos de un solo progenitor.

Y, si el fin de la adopción es proporcionar padre y madre, ¿por qué, según oigo, en España adoptan individuos, no parejas? Según ese principio, ¿se niega al menos la adopción a personas solteras? Sería lo "lógico". ¿Es lo que pretenden los que no lo dicen?


Estoy de acuerdo, José Carlos, cuando dices que “se habla de los derechos de los homosexuales a adoptar, que como muestro en lo antedicho creo que lo tienen; pero se olvida al niño, que es el auténtico protagonista.” Pero también veo en muchos la utilización del niño y sus derechos para avanzar lo que yo creo que son sus particulares y muy personales valores morales, que los demás razonablemente podemos no compartir.

Aquiles: No se en los demás países, pero la impresión que yo tengo aquí en España es que los homosexuales en pareja quieren adoptar niños por que les sale de las narices, no porque busquen el bien del niño.

Yo creo que no son posiciones tan incompatibles: puede que les salga de las narices adoptar un niño pero al mismo tiempo tengan la sincera intención de mirar por su bien. Pero supongo que estás insinuando que es un simple capricho, que lo hacen solo como reacción a la hostilidad que reciben etc. En cualquier caso me parece una burda generalización que va de la mano del colectivismo: los que adoptan son individuos/parejas, no el “colectivo homosexual”. Juzga a cada cual por sus méritos, no por los del resto del colectivo.

Sobre el debate en UK acerca de las agencias de adopción católicas, coincido con el comentario de more.

Libertymad said...

Muchas gracias a todos. Lo bueno de Red Liberal es que a veces uno deja posts buscando ayuda y recibe mucha más de la esperada.
El problema con las agencias católicas es que reciben dinero del estado, por lo que hay una razón para obligarlas a hacer cosas que no quieren. Por otra parte, eso de que un homo sólo sea mejor que uno en pareja no tiene sentido. Imaginad la entrevista:
-¿Tiene usted novio?
-Sí
-¿Cuántas noches pasa su novio en su casa?
-Tres
-Lo siento, el máximo es dos.

O esta otra:

-Lo siento, pero le vamos a quitar la custodia del niño.
-Pero si tiene 17 años.
-Ya, pero cuando adoptó usted estaba sólo. Como ahora vive en pareja, ha roto el contrato que tenía con nosotros. Debería haber esperado a que el niño alcanzase la mayoría de edad.

¿No os parece un poco absurdo?

Y respecto a lo de la locura y todo eso, supongo que lo mejor sería que los niños se criasen sólo con su madre, o que en caso de muerte de la madre los niños fueran entregdos al estado, porque claro, los hombres son más propensos a tantas cosas malas...

En Estados Unidos hay suficientes casos como para hacer un estudio, porque allá ocurre algo bastante peculiar. Si bien el gay marriage es ilegal, incluso en los estados donde no hay ley de uniones sí que se puede adoptar. De todas formas, un estudio como ese es muy difícil de llevar a cabo. Hay tantas variables que controlarlas todas resulta casi imposible, como en el caso de parejas heterosexuales.

Por lo que respecta al comentario de Aquiles, es una generalización apresurada que me parece tiene muy poco valor. Los hay que adoptan juguetes -las revistas del corazón están llenas de casos- pero otros no. Yo desconozco la proporción. ¿Alguien la sabe?

José Carlos said...

Yo coincido contigo, Albert.

Insisto que el derecho primigenio es el de los padres y, si éstos faltan, el de quien encuentre al niño.

Por lo demás yo moralmente, en principio, favorezco la adopción por un padre y una madre. Pero es una preferencia moral, sin voluntad alguna de imposición. Y no necesariamente en cualquier caso imaginable, claro está.

Libertymad said...

Yo también prefiero madre y padre en principio, pero como dice Sowell, la vida está hecha de compromisos, no de soluciones.

more said...

"El problema con las agencias católicas es que reciben dinero del estado, por lo que hay una razón para obligarlas a hacer cosas que no quieren".

Si no me equivoco, esto es parcialmente cierto. No sólo es que las agencias católicas vayan a dejar de recibir dinero estatal, sino que la ley les obliga a aceptar la adopción por parejas homosexuales. Si se negasen a adoptarlo, se verían abocadas al cierre.

Anonymous said...

Creo que perdemos en muchos casos el enfoque:

La adopción es una ficción legal, en la que mediante un procedimiento reglado se otorga a un niño un padre y/o una madre de los que nos dispone, ya sea por muerte, abandono, renuncia o negación de la patria potestad por parte de un Tribunal o juez.

Como ficción que es, no cabría una adopción por parte de dos personas del mismo sexo, puesto que es naturalmente imposible ser hijo de padres o dos madres.

Otra cosa es la situación en la que viviría el adoptado. No veo problema alguno en que un niño sea adoptado por un miembro de una pareja gay, siempre que éste cumpla con los requisitos normales para esa adopción. Ser homosexual nunca debería impedir la adopción. Como se apunta, un hijo natural puede vivir con alguno de sus padres y estar en esas circunstancias y no hay nada que legalmente haya que hacer.

Creo que, como en muchos otros casos similares, se está actuando en términos políticos y de poder por parte del "lobby" gay. Con un poco de sensatez se podría atender a los intereses de todos.

euribe

aquiles said...

Mi comentario iba en la línea de lo que yo he percibido del debate durante estos últimos años.

He oído mucho "yo quiero poder adoptar y si no me dejan es que me estan discriminando", pero he oído muy poco (o nada) "me gustaría acoger a un niño de un orfanato para que pudiera sentir el calor de un hogar".

Respecto a lo de la colectivización y la generalización, puede que no haya nadie más enemigo que yo de todo eso, pero por una vez me he permitido el lujo de "colectivizar" bajo el mismo interés egoista (quiero adoptar porque yo lo valgo) al colectivo "mariprogre". Pero sólo por esta vez :P

Iván Moreno said...

He leído varios comentarios, y creo que hay confusiones que deberían superarse para un debate válido:

1.- Jose Carlos: no hay ninguna razón para considerar desde un punto de vista liberal que nadie tiene derecho sobre otro ser humano, mientras éste no lo haya cedido. Sobre el tema de la tutela del menor ya hablamos aquí, y creo que los argumentos dados son suficientes para rebatir tu posición.

La mía es clara: no sólo la sociedad tiene que cuidar de los menores, sino que los padres no deben tener ninguna posibilidad de decisión sobre el menor al renunciar a la tutela.

2.- Es fundamental entender lo que comenta Uribe para seguir el debate. La adopción es solo una ficción para proporcionar al menor una realidad familiar y unos vínculos de filiación, que le permitan desarrollarse dentro de un entorno similar al que habría tenido de no haber sufrido la separación de sus padres biológicos.

Desde un punto de vista de origen de la adopción, es claro que la adopción por parte de una pareja homosexual no puede entrar, del mismo modo que una pareja de hermanos (o un grupo), en una sociedad donde el matrimonio incestuoso está prohibido (o el matrimonio grupal), no tiene sentido.

Sin embargo, es claro que siempre se puede cambiar el significado de la adopción (igual que el del matrimonio) para proporcionar unos vínculos legales determinados entre una pareja dada y un menor, e introducirlos dentro de la adopción, para la formación de una unidad familiar. Teniendo en cuenta siempre, eso sí, que se está eliminando la figura previa.

Sin embargo, habría que justificar por qué modificar el significado y la función de la adopción es necesario o conveniente. Por qué variar el entorno familiar es válido, habida cuenta de que es con el derecho del menor con el que estamos jugando.

Hay quien defiende que ese entorno familiar, dentro del ámbito de la adopción, mediante argumentos evolutivos, sociales, teológicos, psicológicos, biológicos, etc debe contemplar la presencia de padre y madre.

El debate podría plantearse así como discusión sobre la racionalidad y validez o no de dichos argumentos.

3. Hay varios hombres de paja entre los argumentos. Por ejemplo:

Por otra parte, eso de que un homo sólo sea mejor que uno en pareja no tiene sentido.

No se está evaluando si es mejor que viva un niño sólo con un padre o con una pareja homosexual, sino si tiene sentido una relación paterno - filial entre dos personas del mismo sexo y un menor. Por ponerte un ejemplo, a nadie le extraña que un niño viva con su madre y su tía, pero si nos extrañaría que la ley permitiera que la tía pasara a ser su madre mediante una adopción. Creo que en ese caso vemos claro que la adopción no es una figura orientada a la educación del menor, sino a proporcionarle una estructura familiar similar a la que por naturaleza debería tener.

Desde ese punto de vista es claro que una persona sola podría adoptar... (biológicamente podría existir una madre solitaria o viuda).

¿Qué hemos de hacer para que las criaturitas tengan un padre, como Dios manda (al parecer)? ¿Obligar a la madre a casarse? ¿Quitárselas y darlas en adopción a un matrimonio (o a dos, seguramente)?

Este tipo de argumento tiene dos defectos:

A.- No es lo mismo no dar en adopción a un menor, o quitar la tutela a su padre biológico. No tienen la misma consideración con respecto al cuidado del menor el padre biológico que un futuro padre adoptivo.

Por poner dos ejemplos: nadie quitaría el niño a una madre por tener inestabilidad económica (mientras pueda mantener alimentado al menor) pero nadie daría un niño a una madre con problemas económicos.

B.- La no existencia de una padre, psicológicamente no es equivalente a tener dos madres. En el primer caso la figura del padre, utilizando un lenguaje científico, es sublimada por el menor. No se pierde de ese modo la figura paterna, sino que se virtualiza. Tener dos madres, o dos padres, simplemente elimina del menor la posibilidad de esa figura. ¿Que eso es indiferente? Eso será lo que hay que debatir, pero sabiendo cuales son los planteamientos de cada opinión.

Un saludo

Albert Esplugas said...

Iván, sabes que estamos de acuerdo en relación con los derechos de los padres, condicionados por el derecho previo del hijo a ser tutelado por aquellos que, se entiende, mejor velarán por sus intereses. El caso de las agencias de adopción es distinto del de los padres que dan en adopción a sus hijos, en el sentido de que estos pueden perder ipso facto ese derecho por incumplir la condición que les hacía titulares del mismo. Pero las agencias no incumplen esa condición por el hecho de buscar un adoptante, de hecho esa es su función. Y en tanto consideremos que velan por el interés del menor tienen derecho a darlos en adopción a quienes consideren oportuno, con independencia de que su elección no sea la misma que la que hubiéramos hecho nosotros (y creo que en esa línea iba el ejemplo de José Carlos). No olvidemos que la condición de “mirar por el interés del menor” es una condición general, no circunscrita a una sola manera de hacer las cosas (por eso me inquieta que algunos se escuden en ese “interés del menor” para imponer a todos los padres, o a todas las agencias de adopción, sus muy particulares valores y su personal idea de lo que es apropiado). Por tanto, dos agencias, las dos con la vista puesta en el menor, pueden llegar a conclusiones distintas con respecto a los requisitos de adopción (por ejemplo en relación con las parejas homosexuales), y me parece legítimo que procedan distinto compartiendo el objetivo, del mismo modo que los padres educan a sus hijos de las más variadas y heterodoxas formas aun cuando todos se preocupan por el bienestar del menor (o, en otras palabras, el hecho de que actúen de maneras distintas no nos parece un motivo para considerar que se ha roto esa condición de “velar por el menor”). En un plano más práctico, la diversidad y la competencia entre las agencias de adopción puede contribuir a descubrir los criterios de adopción más adecuados. La imposición de una solución uniforme (que además puede ser muy imperfecta) paraliza cualquier posibilidad de hallar una solución mejor mediante la experimentación descentralizada, la mejor arma que tenemos a nivel social para detectar los defectos, corregirlos y avanzar hacia delante.

Iván said...

Puedo compartir gran parte de lo que comentas, Albert. Podemos intentar ajustar un poco más nuestra parte en común... para ello voy a poner una serie de cuestiones que me parece importante contrastar:

1.- Aceptando que no hay una sola manera de hacer las cosas, e incluso que las agencias miran por el interés del menor, a mí como individuo (o a la sociedad como bloque) no se me puede impedir defender los derechos de un menor desde un punto de vista liberal.

Llegando al extremo: si la agencia de adopción se dedica a prostituir menores, achacando que es lo mejor para el menor, estaríamos de acuerdo que tendríamos toda la legitimidad del mundo para intervenir.

Obviamente, si aceptas esto, aceptas que deben ponerse límites a la actuación de la agencia.

¿Qué opinas al respecto?

2.- Si aceptamos que los padres no tienen potestad para elegir el destino del menor cuando se desentienden del mismo, es muy difícil justificar por qué es una agencia y no otra la que se hace cargo del menor y decide por él. Aquí es donde creo que se encuentra principlamente la falla argumental de José Carlos.

¿O le ves alguna otra solución?

3.- Es cierto que una competencia entre agencias produciría una mayor diversidad del sector de las adopciones, y permitiría tener una base de estudio sobre las diferencias educativas en distintos tipos de familia mucho más amplia.

Pero creo claro también que es del todo irresponsable y atenta contra la dignidad del menor adoptado, ser utilizado como cobaya para comprobar si un determinado tipo de familia funciona o no.

De nuevo es un deber poner límites a esa libertad, por bien del menor, al menos mientras no haya estudios serios que garanticen una educación personal plena.

Coincido contigo en que esto lleva a que los distintos grupos busquen la manera de imponer su moral al resto.

Pero supongo que convendrás conmigo que en todo caso, siempre tocará imponer algún criterio moral al respecto. ¿O crees que no sería necesario en ningún caso?

Un saludo, Albert

Albert Esplugas said...

Iván, te respondo muy rápido desde el trabajo.

Estamos fundamentalmente de acuerdo. La actuación de la agencia está sujeta a unos límites, lo mismo que la actuación de los padres (como vimos en la discusión sobre adopciones). El derecho de tutela está condicionado a la búsqueda, en un sentido no-estrecho, del bienestar del menor. Si una agencia se dedica a prostituir a niños, está fuera de duda que una tercera persona que quiera cuidar del menor tiene mejor título de reclamación sobre la tutela de éste que la agencia, que ya ha perdido el suyo por proceder de ese modo. No creo que esto sea aplicable al caso de una agencia que acepte como adoptantes a parejas homosexuales. Lo segundo es claramente defendible de buena fe, y ni siquiera hay estudios concluyentes sobre el tema (hasta donde yo sé), y cuando se habla de perjuicios se hace en términos de agregados ("en general es mejor tener un padre que una madre" pero pocos discuten que una pareja de homosexuales concreta puede ser mucho mejor padres que una pareja heterosexual concreta). Nada de esto sucede con la prositutción de niños. Pero seguro que hay zonas grises en este tema, actuaciones que a priori pueden ser difíciles clasificar (o irrelevante hacerlo, porque se trata de un continuum que escapa a la teoría y acabarán estableciendo los tribunales/jueces en la práctica).

Dentro de este límite de velar por el interés del menor (un límite amplio pero límite al fin y al cabo) la competencia y la experimentación descentralizada debe ser muy bienvenida. Además, en la práctica es muy peligroso querer imponer en este asunto unos límites muy estrechos, aunque tengas la certeza de que son los únicos justos, porque nada te garantiza que si concedes ese poder al Estado éste va a imponer TUS límites estrechos y no los de otros. Más vale no concederle esta potestad de entrada, aunque eso sea peor que "el modelo teórico perfecto". Es un argumento meramente utilitarista y de public-choice, pero también hay que tenerlo en cuenta.

Entiendo que una agencia tiene derecho a encargarse de la tutela provisional de un menor y darlo en adopción en tanto es la primera en encontrarlo / primer receptor de abandanados. A partir de ahí, en tanto no haga nada que nos haga pensar que no está cumpliendo con la condición de pensar en los intereses del niño, no creo que ningún tercero tenga un mejor título de reclamación sobre el niño. En el momento en que actúa de manera claramente irresponsable, siendo obvio que se despreocupa por completo del menor, entonces sí creo que cualquier otra agencia (o individuo) tiene derecho a "rescatar" al menor y hacerse cargo de él.

Un saludo

Marzo said...

Está bien esto de comentar tres años antes de que se escriba la entrada... :-)

Euribe: creía yo que lo propio de las ficciones era ser ficticias. Y que no son precisamente las jurídicas las sujetas a unos más estrictos requisitos de verosimilitud: "Supongamos que una sociedad anónima es una persona..."

A quienes gustan de remontarse a los orígenes de las cosas (yo mismo, por ejemplo)... El propósito original de la ficción jurídica que es la adopción ¿no era proporcionar un hijo a un padre, más bien que al revés? En la antigua Roma, típicamente, un ciudadano sin hijos varones adoptaba a un sobrino suyo, no necesariamente niño ni huérfano, para que su línea familiar no pereciese con él.