Saturday, August 30, 2008

Umbral

El jueves El Mundo publicó una serie de artículos sobre Francisco Umbral, cuyas columnas en prensa leí con avidez durante muchos años. En la facultad, la referencia a lo que Umbral había escrito ese día era siempre asunto de conversación. "Pásame ese ABC, y que no sirva de precedente", me decía una amiga "roja", como se autodefinía, cuando el escritor colaboró durante unos meses con ese periódico allá por 1993 ó 1994.

Siempre me he sentido atraído por las personas un poco jactanciosas y hasta antipáticas. Tal vez sea porque en algunos momentos la chulería no viene nada mal. Las salidas de tono de Umbral siempre me hicieron mucha gracia, casi tanto como las respuestas de Victoria Abril a las preguntas que considera estúpidas o impertinentes, como las que le hicieron en La Noria el pasado mes de julio a propósito de Aznar y de otros personajes y cuestiones políticas a las que no le dio la gana responder porque "los artistas trabajan para todo el mundo y a nadie le interesa lo que pensemos" (si no literal, casi).

Sólo he leído un libro de Umbral, Y Tierno Galván ascendió a los cielos, una obra que sus seguidores más fieles consideran menor. No será la última.

Me quedo con este comentario de Javier Villán en el especial de El Mundo:

Jamás se abandonó a un lirismo cursi o afectado; palabras como navajas: cachicuernas o nacaradas. Umbral poseía el don del idioma y ese don le ponía a salvo de todo. Pudo ser su tumba, como la de tantos talentos fulgurantes, y fue su gloria.

¡Cuàntos lo han intentado y qué pocos lo han conseguido!

David Torres añade otro rasgo de la grandeza de Umbral:

En sus novelas lo que pasaba no importaba mucho y el protagonista siempre se parecía a él mismo, pero es que las novelas de Umbral están como habitadas de gárgolas que eran niños solitarios, literatos precoces y adolescentes enamorados de viudas mórbidas...

1 comment:

suzzy said...

Pues no te pierdas El Hijo de Greta Garbo, Mortal y Rosa, Las Ninfas.

Recreación de la niñez, entre atormentada y tediosa, en una época terrible de la historia de este País.