Tuesday, July 25, 2006

RICARDO y el libelo de la sangre

Cuando uno creía que la prensa española había dejado atrás el recurso al antisemitismo clásico en su tratamiento de Israel, aparecen la sin par Mónica G. Prieto, a quien cabría apodar “Zerola” por su insistente recurso a imagen de un Israel sediento de sangre y de destrucción, y Ricardo, uno de los dos caricaturistas de mi periódico favorito, El Mundo.

Al contrario de Gallego & Rey, quienes parecen haberse reformado desde que en abril de 2002 publicaron un par de viñetas nada originales que burdamente copiaban los temas usados en la prensa soviética durante los años 60 y 70 –Israel nazi con EEUU como escudero; la originalidad de los españoles consistía en hacer figurar a Aznar como lacayo de Bush- Ricardo nos ilustra hoy día 25 con el célebre libelo de la sangre en versión Blanco-Zerolense.

El libelo de la sangre consiste en acusar a los judíos de llevar a cabo rituales en los que se asesinan niños cristianos para desangrarlos y usar este líquido para hacer dulces y cocinar otros alimentos. Esta práctica se derivaría del odio natural que los judíos sienten hacia todos los que no son como ellos.

El origen de esta acusación es europeo y cristiano, aunque a partir de mediados del siglo XIX comenzó a oírse en Oriente Medio. Tras su paso por la derecha nacionalista y el nazismo europeos, desde la creación del Estado de Israel este mito se ha ido extendiendo entre la población de los países árabes. En la película documental de próximo estreno titulada en inglés Protocols of Zion –todo depende de que Zerolo intente secuestrar la cinta por atentar contra La alianza de Civilizaciones- se muestran algunas secuencias de series de televisión egipcias en las que aparecen judíos degollando vivo a un niño. El ritual, según la versión islamista contemporánea, consiste en colocar un recipiente a pocos centímetros del cuello del infante y después practicar un tajo largo y profundo para que la sangre salga como un chorro abundante.

En su versión progre, el antisemitismo recoge el libelo de la sangre, y a partir de los años 60 tanto la OLP como la prensa soviética comienzan a retratar a los judíos como asesinos de niños. No hay declaración de líderes de Al Fatah u otra organización palestina que no mencione el asesinato de niños. Son célebres los casos de fabricación palestina de supuestos asesinatos de infantes, y hasta Zerola ha introducido en sus artículos alguna nota de sana sospecha ante la insistencia palestina en que la mayoría de las víctimas de la violencia israelí es población menor de 15 años –por cierto, bonita, ¿para cuándo algún arriesgado reportaje sobre la situación de las mujeres en las provincias libanesas ocupadas por tu estimado Partido de Dios? No me digas que tus amigos de Hamas no te pueden proporcionar algún contacto allá.

Por desgracia, y como una vez escuché a un sapientísimo español judío -no comprendo a qué viene la insistencia de algunos en usar hebreo por judío, como si el segundo término fuera ofensivo. Tal vez el que así escribe piense que judío es un término insulante. ¿Antisemitismo latente?- el Muro de Berlín cayó, pero en algunos asuntos parece haberlo hecho hacia el Oeste. Mitos como el libelo de la sangre made in Moscow han calado entre la progresía occidental, algunos de cuyos miembros todavía lamentan la Caída del socialismo real –otros los repiten sin duda por pura ignorancia- con el consiguiente efecto distorsionador de la realidad y perpetuador de viejas mentiras, que en el caso que me ocupan han hecho una transición del nazismo al izquierdismo del actual PSOE pasando por el bolchevismo con una facilidad y suavidad sorprendentes. El falangista Onésimo Redondo se sorprendería al ver que hoy en día sus discípulos aventajados militan en el PSOE, partido al que el destestó.

Como he dicho alguna otra vez, en esto, como en otras cosas, buena parte de la izquierda española todavía debe hacer su transición a la democracia. Por desgracia no parece que tal sea la tendencia del partido gobernante, empeñado en desempolvar la propaganda soviética y reinventarla para la España del siglo XXI. ¿Qué expertos en conflicto político y propaganda comunista estarán detrás de esto? El trabajo no es de aficionados, sino que obedece a un diseño inteligente, aunque su efectividad aún está por ver.
Y volviendo a Ricardo, su viñeta de hoy muestra tres soldados israelíes de pie sobre un montón de escombros. Uno de ellos apunta hacia el interior de un agujero y dice “Igual hemos tenido suerte porque debajo de ese montón de niños y de esas señoras hay un barbudo que podría ser de Hizbulá”. ¿Es Ricardo tan rastrero y mediocre, por poco original, como parece, o simplemente un descerebrado más del mega-cool club de los tontos útiles? Cuánto talento y qué poca decencia.

6 comments:

Mark said...

Leer El Mundo estos días se hace algi difícil .. jeje

Mónica García Prieto, el tal Pardo, Ricardo, Antonio Gala, etc... vaya banda.

Y el tipo que Antena 3 ha enviado a Beirut no tiene precio. Yo creo qye hoy estaba trsite porque no han disparado suficientes Katyushas..


Es de locos..

Anonymous said...

Lo de Ricardo es bastante apestoso, no de ahora, sino desde hace ya bastante tiempo. Es dificil de creer que todavia no lo haya ascendido la secta progre vía incorporación a la plantilla de El Pais.
Supongo que el motivo haya que buscarlo en el director, Pedro J., al cual le gusta dar una de cal y una de arena, en la creencia que colaboradores como el tal Ricardo, Gala y demás proporcionan "ecuanimidad" al periódico, en contraste con otras posiciones.
En mi opinión, creo que eso es precisamente lo que impide el despegue definitivo del diario. Si con esas plumas pretende atraerse a los lectores de El Pais está muy equivocado, los miembros de la secta lo seguirán comprando por muy vomitiva que resulte su lectura. Y el resto de lectores no habituales de El Mundo se encuentran en una situación variable: hay dias que resulta satisfactoria su lectura, y otras veces no hay por donde cogerlo. Por ejemplo, estos ultimos dias...

Terminator said...

Pues no has leido las crónicas de Maruja Torres en El País.
Sus articulos estan entre la exaltación del nazismo y su odio antijudío hasta la carcajada, porque al final lo que provoca es la carcajada del lector.

¿Para cuando la jubilacion de estos cincuentones y sesentones llenos de rancio y cavernicolaprogresismo?

Anonymous said...

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